Dicen que no hay que correr y que cuando llueve, tienes que dejar que las
gotas acaricien tu piel y se resbalen por tu espalda. Que hay que caminar
descalzo, para sentir la hierba al andar y notar el trazo del camino.
Cuentan que hay que cerrar los ojos y sentir lo que la vida te regala y
confiar donde los sentimientos te guíen y el corazón te lleve...
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La calma
Cuando los sentimientos se emborrachan y forman una pandemia de los sentidos.
Toca parar, observar y esperar.
La calma llega tranquila, como un atardecer al otro lado del oceano.
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